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javistur Iniciad@


Registrado: 09 Jul 2013 Mensajes: 25
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Publicado: 09 Septiembre 2013 13:44:51 Título del mensaje: Solos en la oscuridad |
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Aún no era de día cuando cruzamos el desfiladero, la muerte nos acompañaba y el odio hacía de guía. Atrás, dejamos familia, amigos y un lugar al que durante décadas llamamos “hogar”. Nada volverá a ser igual sin ellos.
El camino se hace duro, los guías nos dirigen por senderos estrechos y escarpados, comentan que es más seguro transitar por ellos que por las rutas comerciales. No interesa que nos vean, que sepan que estamos aquí, somos como fantasmas en la niebla; nuestro único enemigo por el momento es el ruido, el piso está cubierto de hojas secas, los árboles las han perdido, el bosque está desnudo, ni siquiera se oye el canto de los pájaros… este bosque no tiene vida, y nosotros sabemos el porqué.
Llevamos 4 días atravesando estas tierras, este bosque, con planicies y colinas, y no hemos encontrado a nadie aún; como si se los hubieran llevado a todos, hombres y animales, no han dejado a nadie atrás, sin testigos… mudos los árboles. El aire no es puro, está viciado el ambiente. Una ligera brisa nos ha acompañado durante todo el viaje, como un susurro... indescifrable.
No son las grandes batallas las que deciden la suerte de los pueblos, sino las pequeñas campañas que se centran en acabar con los enemigos que están ocultos.
Era sólo cuestión de tiempo... los nuestros siempre han temido la oscuridad porque desconocían lo que en ella se encuentra. Durante siglos, la mayoría de nosotros pensábamos que estábamos solos en esa oscuridad, acechando a nuestros adversarios, creyéndonos seres cuasi omnipotentes, pero no; descubrimos con horror que hay otras criaturas más terribles en la oscuridad y no precisamente de nuestro bando.
El ansia por querer conocerlos provocó el ocaso de nuestra civilización; nos convertimos en su presa, fuimos cayendo víctimas de su voracidad; los que sobrevivimos a la batalla final lo hicimos escondiéndonos, huyendo de ellos. Ha pasado el tiempo, nos dan por extinguidos, no existimos para ellos; están entretenidos ahora con los humanos, los dominan y los utilizan para enfrentarse entre ellos.
No hemos perdido el tiempo, nos hemos organizado, preparándonos para el combate. Y ese momento ha llegado, se cumple el tiempo de la venganza, de presentarles batalla, asaltando sus fortalezas, eliminando sus ejércitos; la sangre llama a la sangre. Es el destino... nuestro destino.
Esta vez no es como las otras escaramuzas, la oscuridad es mayor, todos la sentimos. Cuanto más poderosos sean más odio nos provocan, con más violencia y crueldad caeremos sobre ellos. No habrá piedad, desataremos el infierno.
Conocemos a nuestros enemigos, mientras muchos de ellos dirigen ejércitos de humanos al sur combatiendo contra otros de su misma especie, nosotros asaltamos las fortalezas de aquéllos que pretenden sumirse en letargos y pasar a un segundo plano en sus guerras.
Los más poderosos están en letargo, y son esos descuidados jóvenes los que comandan sus ejércitos. Cuanto antes nos libremos de las más antiguas criaturas, más fácil nos será acabar con todas las demás.
Un nutrido grupo de nuestros mejores hombres nos acompañan en esta misión, a la mayoría de los que forman el grupo los conozco de vista: delante de mí va Ozgrim, un tipo rudo donde los haya, de gran envergadura –como un oso- coincidí con él en la batalla del Vado, es una auténtica bestia con la maza. Luego está Rathdor, de los mejores arqueros que existen; está Ultax, con esa fea cicatriz que le cruza la cara, muy diestro en el manejo de hachas, martillos y demás armas contundentes. Derkin y Norak, hábiles con las espadas. Al hechicero resulta difícil no reconocerlo, arropado en su manto oscuro, la expresión de su gesto es desafiante, y ese tono de voz siseante provoca un aura de misterio y maldad cautivadores. En cuanto a Ruckhard, el que dirige la marcha… qué puedo contar, se le conoce por su frialdad a la hora de dar muerte a sus enemigos, porta una gran espada con un extraño filo negro, dicen que está maldita; al cinto lleva un látigo con el que la crueldad desata, y su casco es la calavera modificada de una criatura ya extinguida; sin duda nos conducirá a la victoria. |
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LucasMalone Maestr@


Registrado: 11 Jun 2020 Mensajes: 40059
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Publicado: 13 Diciembre 2020 16:47:08 Título del mensaje: |
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La Verdad y la Mentira se pusieron a vivir juntas una vez
y, pasado cierto tiempo, la Mentira, que es muy inquieta,
le propuso a la Verdad que plantaran un árbol, para que
les diese fruta y poder disfrutar de su sombra en los días
más calurosos. La Verdad, que no tiene doblez y se
conforma con poco, aceptó la propuesta.
Cuando el árbol estuvo plantado y empezó a crecer frondoso,
la Mentira propuso a la Verdad que se lo repartieran entre
las dos, cosa que agradó a la Verdad. La Mentira, dándole a
entender con razonamientos muy bellos y bien construidos que
la raíz mantiene al árbol, le da vida y, por ello, es la
mejor parte y la de mayor provecho, aconsejó a la Verdad que
se quedara con las raíces, que viven bajo tierra, En tanto,
ella se contentaría con las ramitas que aún habían de salir
y vivir por encima de la tierra, lo que sería un gran
peligro, pues estarían a merced de los hombres, que podrían
cortarlas o pisarlas, cosa que también podrían hacer los
animales y las aves. Además, le dijo que los grandes calores
podrían secarlas, y quemarlas los grandes fríos; por el
contrario, las raíces no estarían expuestas a estos peligros. |
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