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Otoño (Cortesia de Ramgo)

 
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Methleverguen
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Methleverguen

Registrado: 08 Jul 2018
Mensajes: 213

MensajePublicado: 23 May 2020 07:14:26    Título del mensaje: Otoño (Cortesia de Ramgo) Responder citando

EL OTOÑO
Ya esta aquí el otoño, una estación que siempre ha inspirado a escritores y poetas una lánguida melancolía, un nostálgico recogimiento, muchas veces asociando una muerte romántica con la caída de las hojas secas, que a merced del viento quieto van de aquí para allá, parece que es momento de quietud tal vez propiciado por los tonos pastel de la naturaleza sobre los cielos plomizos:

Lagrimas que velan el color
Inequívoca puesta de sol
Lagrimas del adiós
Hojas secas...Otoño...Escribió una vez el poeta.

Para mi el otoño es una estación mágica. yo que soy hombre de campo secuestrado en la ciudad me gusta escaparme -¡poco para mi deseo!- y es el otoño estación clave para mi reencuentro con la naturaleza. No niego que el pasear por bosques en mañanas húmedas, de nieblas haciéndose jirones en las ramas de los árboles dan un aspecto irreal cuando el horizonte desaparece entre brumas a un palmo de la nariz, y en los musgos, líquenes y helechos la humedad cobra volumen y se hace palpable y los sonidos y rumores que habitan el bosque te transportan en su cruda realidad a la magia de lo insólito.
El otoño para mí al contrario que esta visión apocalíptica y romántica y al contrario de la primavera, estación en que la vida renace exultante es la estación de la fecundación el momento que se genera la vida que nacerá tras el invierno. La tierra...La madre tierra, la Pachamama de los incas, es en esta época un gran “útero” universal, sobre el que eyaculan los seres inertes que forman los bosques en medio de una fiesta de éxtasis, por doquier se desparraman los piñones, libres de las piñas, los erizos de los castaños liberan, también las castañas, así como los micelios clandestinos del subsuelo a la señal de calor y humedad, hacen brotar por doquier los carpoforos que rápidamente esporulan y una nevada de esporas intentara convertirse en nuevos hongos. La materia no se destruye se transforma y las hojas secas se descomponen para alimentar esta vida mas que latente.
Que maravilla para los amantes de la silvicultura, la recogida de, moras, frambuesas, piñones y sobre todo las setas, compartir con amigos este preciado botín, disfrutar de boletus, champiñones, niscalos, y un sin fin de especies exquisitas, en parrillada o revueltas en cazuela, donde cada una de ellas suman sus características, para mejorar el resultado final, acompañadas de un buen vino y una buena charla. Todo esto en un marco de belleza que no necesita adjetivos superlativos.
Porque en otoño el paisaje se torna multicolor y los atardeceres son sublimes como si titanes embadurnaran con su paleta de oro sangre y plomo los cielos sobre lagos de verde turquesa y azules oceánicos, acompañando al sol cuando trata de esconderse, en el amanecer el cielo se enciende, y sus salpicaduras de fuego prende en las hayas castaños convirtiéndolas en teas ardientes y los álamos y chopos de amarillo intenso destacan sobre el verde céreo de los acebos, que sinfonía para la vista como me recreo en este ambiente. A las ciudades también llegan algunos ramalazos de este espectáculo y por ejemplo en Madrid desde la catedral de la Almudena y alrededores es posible contemplar esta belleza, celeste. Y acabo por que me voy a vivir...A convivir al campo… ¡Conmigo mismo y a dejarme traspasar la retina!


Otoño ¡de nuevo mi estación favorita!..A pesar de ser la mas movida ¿o precisamente por eso? Es en esta época cuando el jardín y el huerto requieren más atención, he preparado los planteles de ajos trabajo ingrato este de pico y azadón, la verdad que es mala herramienta, a pesar de contar con la compañía de un osado petirrojo, revoloteando siempre al alcance de la mano y dispuesto ávido a abalanzarse sobre la tierra removida, para atiborrarse de larvas e insectos puestos al descubierto, lo cual me beneficia… Pero su menú favorito las lombrices de tierra, ocurre que a mi estos trabajadores me hacen también un buen servicio así que he tenido que ir enterrando cuidadosamente las que iban apareciendo.


En épocas antiguas cuando los romanos andaban por España se cogía una medida de tierra y según las lombrices encontradas se valoraba la fertilidad y así se tasaba la tierra. También me recuerda a Karlos Arguiñano que adoptó como mascota y usaba el logotipo de este pajarillo en su programa de recetas televisivas, hoy usa el de las marcas comerciales y platos de diseño zen…cosas de la moda y la cocina de diseño, lo otro era mas romántico…Y además hasta los lavavajillas de ultima generación están diseñados para los antiguos platos redondos.


No puedo sustraerme tampoco al encanto salvaje de la naturaleza silvestre y en otoño las salidas al campo son mas frecuentes, volver a gozar de los espectáculos únicos y siempre cambiantes, relación esporádica con esta soledad extrovertida que te transmite sin palabras a través de los sentidos…Y está mi pasión por las setas, que este año andaban un poco ausentes y remisas, pero han bastado las lluvias ultimas para que aparezcan sin pudor, tengo la ventaja de dominar una treintena de especies comestibles además de las toxicas y venenosas.


El otro día un amigo deseoso de que le vaya trasmitiendo este conocimiento me llevo a un lugar a poco más de una hora de Madrid que según él se cogen níscalos -lactarius deliciosus - en abundancia, después de dos horas de campear por el pinar, la cosecha era mas bien modesta apenas veinte ejemplares, muchos coches y eso que era un miércoles entresemana, en el camino de vuelta al coche mi amigo, intentaba justificarse insistiendo que siempre se le había dado bien aquella zona, cambiamos a otra ladera mas alejada y en principio parecía mas de lo mismo pero al poco empezaron a aparecer ¡alli estaban! Entre la pinaza numerosos ejemplares de buen tamaño y entre las jaras al borde de los pinos inmensas flotas, en menos de media hora teníamos repletas las cestas he incluso una bolsa que llevo en el bolsillo para los imprevistos, ante el gozo compartido de mi colega.
Y es que cuantas satisfacciones proporciona esta estación, el congelador se va llenando de tarros con variedades de setas, y en la despensa se amontonan, mermeladas de membrillos y de moras, todavía consigo orujo casero, y elaboro “mi licor de moras”


Mi madre ya desaparecida decía que iba arrasar el campo, por estas cosechas de silvicultura, jajaja , equivocada estaba porque sigo los principios de sostenibilidad ecológica, sin embargo cuanto la gustaba cuando empezó con los problemas de pulmón y corazón, que la llevase al cobijo de los pinos, ese aire limpio rico en oxigeno aromatizado de resina era el mayor de sus placeres en esa etapa que su vida se apagaba, se entretenía recogiendo piñas, para que yo después le pelase los piñones que le gustaban mas que a las ardillas. A cambio ¿no se por que? Era cuando yo mas boletus edulis encontraba… ¡Entrañables seres! nuestras madres


Cuando vuelvo a casa después de estos raids silvestres me suelo encontrar a mi vecino paseando a su perro, el cual me olisquea el calzado y los bajos de la ropa impregnada de aromas de campo no hay manera de quitármele de encima mientras me mira con ojos de envidia y deseo y yo le miro con alegría y complacencia
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Methleverguen
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Methleverguen

Registrado: 08 Jul 2018
Mensajes: 213

MensajePublicado: 25 May 2020 12:59:42    Título del mensaje: Re: Otoño (Cortesia de Ramgo) Responder citando

Methleverguen escribió:
EL OTOÑO
Ya esta aquí el otoño, una estación que siempre ha inspirado a escritores y poetas una lánguida melancolía, un nostálgico recogimiento, muchas veces asociando una muerte romántica con la caída de las hojas secas, que a merced del viento quieto van de aquí para allá, parece que es momento de quietud tal vez propiciado por los tonos pastel de la naturaleza sobre los cielos plomizos:

Lagrimas que velan el color
Inequívoca puesta de sol
Lagrimas del adiós
Hojas secas...Otoño...Escribió una vez el poeta.

Para mi el otoño es una estación mágica. yo que soy hombre de campo secuestrado en la ciudad me gusta escaparme -¡poco para mi deseo!- y es el otoño estación clave para mi reencuentro con la naturaleza. No niego que el pasear por bosques en mañanas húmedas, de nieblas haciéndose jirones en las ramas de los árboles dan un aspecto irreal cuando el horizonte desaparece entre brumas a un palmo de la nariz, y en los musgos, líquenes y helechos la humedad cobra volumen y se hace palpable y los sonidos y rumores que habitan el bosque te transportan en su cruda realidad a la magia de lo insólito.
El otoño para mí al contrario que esta visión apocalíptica y romántica y al contrario de la primavera, estación en que la vida renace exultante es la estación de la fecundación el momento que se genera la vida que nacerá tras el invierno. La tierra...La madre tierra, la Pachamama de los incas, es en esta época un gran “útero” universal, sobre el que eyaculan los seres inertes que forman los bosques en medio de una fiesta de éxtasis, por doquier se desparraman los piñones, libres de las piñas, los erizos de los castaños liberan, también las castañas, así como los micelios clandestinos del subsuelo a la señal de calor y humedad, hacen brotar por doquier los carpoforos que rápidamente esporulan y una nevada de esporas intentara convertirse en nuevos hongos. La materia no se destruye se transforma y las hojas secas se descomponen para alimentar esta vida mas que latente.
Que maravilla para los amantes de la silvicultura, la recogida de, moras, frambuesas, piñones y sobre todo las setas, compartir con amigos este preciado botín, disfrutar de boletus, champiñones, niscalos, y un sin fin de especies exquisitas, en parrillada o revueltas en cazuela, donde cada una de ellas suman sus características, para mejorar el resultado final, acompañadas de un buen vino y una buena charla. Todo esto en un marco de belleza que no necesita adjetivos superlativos.
Porque en otoño el paisaje se torna multicolor y los atardeceres son sublimes como si titanes embadurnaran con su paleta de oro sangre y plomo los cielos sobre lagos de verde turquesa y azules oceánicos, acompañando al sol cuando trata de esconderse, en el amanecer el cielo se enciende, y sus salpicaduras de fuego prende en las hayas castaños convirtiéndolas en teas ardientes y los álamos y chopos de amarillo intenso destacan sobre el verde céreo de los acebos, que sinfonía para la vista como me recreo en este ambiente. A las ciudades también llegan algunos ramalazos de este espectáculo y por ejemplo en Madrid desde la catedral de la Almudena y alrededores es posible contemplar esta belleza, celeste. Y acabo por que me voy a vivir...A convivir al campo… ¡Conmigo mismo y a dejarme traspasar la retina!


Otoño ¡de nuevo mi estación favorita!..A pesar de ser la mas movida ¿o precisamente por eso? Es en esta época cuando el jardín y el huerto requieren más atención, he preparado los planteles de ajos trabajo ingrato este de pico y azadón, la verdad que es mala herramienta, a pesar de contar con la compañía de un osado petirrojo, revoloteando siempre al alcance de la mano y dispuesto ávido a abalanzarse sobre la tierra removida, para atiborrarse de larvas e insectos puestos al descubierto, lo cual me beneficia… Pero su menú favorito las lombrices de tierra, ocurre que a mi estos trabajadores me hacen también un buen servicio así que he tenido que ir enterrando cuidadosamente las que iban apareciendo.


En épocas antiguas cuando los romanos andaban por España se cogía una medida de tierra y según las lombrices encontradas se valoraba la fertilidad y así se tasaba la tierra. También me recuerda a Karlos Arguiñano que adoptó como mascota y usaba el logotipo de este pajarillo en su programa de recetas televisivas, hoy usa el de las marcas comerciales y platos de diseño zen…cosas de la moda y la cocina de diseño, lo otro era mas romántico…Y además hasta los lavavajillas de ultima generación están diseñados para los antiguos platos redondos.


No puedo sustraerme tampoco al encanto salvaje de la naturaleza silvestre y en otoño las salidas al campo son mas frecuentes, volver a gozar de los espectáculos únicos y siempre cambiantes, relación esporádica con esta soledad extrovertida que te transmite sin palabras a través de los sentidos…Y está mi pasión por las setas, que este año andaban un poco ausentes y remisas, pero han bastado las lluvias ultimas para que aparezcan sin pudor, tengo la ventaja de dominar una treintena de especies comestibles además de las toxicas y venenosas.


El otro día un amigo deseoso de que le vaya trasmitiendo este conocimiento me llevo a un lugar a poco más de una hora de Madrid que según él se cogen níscalos -lactarius deliciosus - en abundancia, después de dos horas de campear por el pinar, la cosecha era mas bien modesta apenas veinte ejemplares, muchos coches y eso que era un miércoles entresemana, en el camino de vuelta al coche mi amigo, intentaba justificarse insistiendo que siempre se le había dado bien aquella zona, cambiamos a otra ladera mas alejada y en principio parecía mas de lo mismo pero al poco empezaron a aparecer ¡alli estaban! Entre la pinaza numerosos ejemplares de buen tamaño y entre las jaras al borde de los pinos inmensas flotas, en menos de media hora teníamos repletas las cestas he incluso una bolsa que llevo en el bolsillo para los imprevistos, ante el gozo compartido de mi colega.
Y es que cuantas satisfacciones proporciona esta estación, el congelador se va llenando de tarros con variedades de setas, y en la despensa se amontonan, mermeladas de membrillos y de moras, todavía consigo orujo casero, y elaboro “mi licor de moras”


Mi madre ya desaparecida decía que iba arrasar el campo, por estas cosechas de silvicultura, jajaja , equivocada estaba porque sigo los principios de sostenibilidad ecológica, sin embargo cuanto la gustaba cuando empezó con los problemas de pulmón y corazón, que la llevase al cobijo de los pinos, ese aire limpio rico en oxigeno aromatizado de resina era el mayor de sus placeres en esa etapa que su vida se apagaba, se entretenía recogiendo piñas, para que yo después le pelase los piñones que le gustaban mas que a las ardillas. A cambio ¿no se por que? Era cuando yo mas boletus edulis encontraba… ¡Entrañables seres! nuestras madres


Cuando vuelvo a casa después de estos raids silvestres me suelo encontrar a mi vecino paseando a su perro, el cual me olisquea el calzado y los bajos de la ropa impregnada de aromas de campo no hay manera de quitármele de encima mientras me mira con ojos de envidia y deseo y yo le miro con alegría y complacencia
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